praxis y territorio

Pensar el presente

Hay varias formas de negar la realidad. Una de ellas es hacer como que nada de la coyuntura importa mucho porque todo seguiría más o menos igual. Dicen que es preocupante, pero “siempre ha sido así” o “en todos lados pasa lo mismo”. Una forma curiosa de echarle la culpa al tiempo y al espacio.

Con más o menos condimentos, se termina por señalar que la estructura histórica se sostiene, y que en realidad grosso modo el capitalismo sigue igual que hace 100 años. Pues, chocolate por la noticia.

Me parece que eso opera como un mecanismo defensivo para aplanar los espinosos contenidos del presente. Puede ser una forma de negar las transformaciones que en este mismo momento ocurren en nuestra vida cotidiana, no lo sé.

Por ejemplo, pienso en quienes niegan la constitución de una nueva subjetividad por la financierización de la vida o el efecto que generan en nosotros las redes sociales (siempre le bajan el precio a esto). Incluso hoy con la inteligencia artificial: sería una herramienta más, sin pensar en lo que está sucediendo de forma tan acelerada.

Claramente no se trata de ver en cada innovación un cambio sustantivo. Eso es propio de la cultura capitalista y sus youtubers que titulan cada uno de sus videos estilo este tipo es el GOAT, tal cosita es un game changer. Puro esnobismo y neofilia, que son las expresiones del nuevo determinismo tecnológico que nos está respirando en la nuca.

Pues ni lo uno ni lo otro.

Yo creo que se trata de comprender que el mundo ha tenido que cambiar mucho para lograr mantener las bases del modo de producción imperante. Y que esos cambios tienen consecuencias tremendas, aquí y ahora, que condicionan la imaginación de lo posible. Vaya situación.

Ignacio